El único hombre que no se equivoca es el que nunca hace nada.
Goether

domingo, 27 de noviembre de 2016

¿Por qué no huyen los elefantes?





¿Por qué no huyen los elefantes?
A Julia siempre le habían fascinado los animales, leía mucho sobre ellos, veía sus fotos, documentales y conocía qué eran capaces de hacer:
 "Papá ¿Sabes que el guepardo es el animal más rápido del mundo? ¡Puede correr hasta a 120 km/hora!"
Cuando el circo llegó a la ciudad sus padres no dudaron en llevarla, sabían que se quedaría asombrada con tal espectáculo: equilibristas, payasos, malabaristas y animales acompañando el show haciéndolo aún más sorprendente... Y así fue, a Julia le encantó.
Después, Julia y sus padres se quedaron para visitar a los animales. A Julia le dio mucha pena: animales tan fuertes, fieros e impresionantes encerrados y lejos de su casa. Hubo algo que la sorprendió aún más...
Cuando llegaron a la carpa de los elefantes Julia contó: "¿Sabéis que los elefantes son los animales más fuertes del mundo?”. Fijándose un poco más, vio que estos estaban atados con una cuerda a una pequeña estaca anclada al suelo. Los elefantes podrían romper esa cuerda fácilmente y escapar para ser libres, son los animales más fuertes del mundo ¿Cómo era posible que no huyeran?
Como era una niña muy curiosa preguntó sin rodeos al entrenador, que le respondió:
 "Los elefantes siempre se han atado así, desde que son pequeños. Cuando los atan por primera vez los elefantitos tiran y tiran tratando de soltarse, pero a pesar del esfuerzo no lo consiguen, los elefantitos no son tan fuertes, así que se rinden y asumen que no serán capaces de romper la cuerda. El elefante podría romperla fácilmente, pero ha crecido pensando que nunca podrá hacerlo, por eso ahora ni siquiera lo intenta: cree que no puede romper la cuerda porque intentó hacerlo antes y no pudo".
Julia volvió a casa un poco triste "el elefante es el animal más fuerte del mundo y no escapa porque cree que no puede". Era algo en lo que siguió pensando y sobre lo que reflexionó durante días, entonces se dio cuenta de la gran lección que había aprendido:
Aunque una experiencia te diga que no puedes hacer algo, no hay que dejar de intentarlo. Las personas crecemos, evolucionamos y la experiencia nos enseña muchas cosas. Hoy eres más sabio que ayer, puede que hoy seas capaz de hacer eso que ayer no conseguiste ¿por qué no vuelves a intentarlo?

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